No hace falta ser un científico loco para tener un experimento exitoso. El monstruo más famoso de la historia revive en una versión amigable de porcelanicrón.
Lo mejor de estos pequeños no es solo el color verde característico, sino la movilidad que otorgan sus uniones metálicas. Los brazos y piernas tienen vida propia y se mueven al caminar. Frankstein esperando ser adoptada por alguien que aprecie la personalidad de un monstruo con mucho estilo.





















